El crédito se dispara

Las ventas de coches ya dos años seguidos que crecen, según los datos de la patronal de los fabricantes, Anfac. Y el Instituto Nacional de Estadística (INE) certifica que las ventas minoristas también al alza. De hecho, el consumo se ha convertido en el principal motor del crecimiento del producto interior bruto. Según los datos de la contabilidad del Estado, el consumo de los hogares en el segundo trimestre de este año ha disparado su crecimiento anual hasta el 3,5%.

Pero para que el motor del consumo tire hay gasolina, y en este caso sólo hay dos fuentes: los ingresos de las personas vía salarios, que a pesar de crecer porque hay menos paro pierden fuerza para que las remuneraciones bajan, y el crédito al consumo, que según los datos del Banco de España aumenta a buen ritmo a pesar del proceso de desendeudamiento de las familias durante la crisis.

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Según los últimos datos del Banco de España, el crédito a las familias no dedicado a la vivienda creció en julio por primera vez en cuatro años, y alcanzó una cifra de 161.447 millones de euros. Es sólo una ligera subida del 0,1% respecto al mes anterior, pero el impulso viene en gran parte por la financiación de la compra de bienes duraderos. Por el contrario, el crédito para la vivienda (básicamente hipotecas) sigue cayendo. En julio bajó un 3,6%, hasta los 571.791 millones de euros, la mayor caída desde el mes de febrero.

Pero si el crédito que no va a la vivienda crece es especialmente por lo que se dedica al consumo. Los datos del Banco de España no son tan recientes, se quedan en el primer trimestre de este año, pero marcan un claro cambio de tendencia (ver gráfico). Según estos datos, el volumen del crédito al consumo en el primer trimestre de este año ascendió a 28.225 millones, un poco por debajo del cuarto trimestre del año pasado, pero más del 19% por encima del primer trimestre de 2014.

Por lo tanto, es lógico que las entidades bancarias refuercen su apuesta por quedarse un trozo de este pastel. Es el caso de CaixaBank. La entidad catalana acaba de anunciar una reestructuración de su filial de créditos al consumo, Finconsum. De hecho, este tipo de crédito es uno de los cinco pilares de crecimiento que prevé el banco en su plan estratégico. Actualmente tiene una penetración en el mercado del 17,1%. La entidad quiere conceder en préstamos hasta 1.200 millones este año a través de grandes cadenas de distribución, comercios y concesionarios de automóviles. La intención es hacer crecer el negocio un 14%.

Pero, a pesar de la apuesta que hacen las grandes entidades bancarias, así como otras entidades especializadas en el crédito al consumo, para captar el máximo de clientes y aumentar la inversión crediticia, no todo el mundo tiene claro si el ritmo de incrementos del consumo podrá mantenerse. El catedrático Joan Tugores se pregunta si el aumento del consumo podrá continuar los próximos trimestres o los altos crecimientos de los últimos meses responden a “un rebote por el síndrome de abstinencia” después de los años de crisis. Según Tugores, esto ha ocurrido en otras crisis en Estados Unidos y en Europa, cuando las familias, después de un tiempo de contención, se lanzan a comprar, pero luego el consumo pierde fuerza.

Hipotecas

El propio Banco de España, en su Encuesta sobre Préstamos Bancarios (EPB), reconoce que el segundo trimestre del año ha aumentado la demanda de crédito al consumo, al tiempo que las entidades han “relajado ligeramente” los criterios para conceder este tipo de préstamos, básicamente por el aumento de la competencia entre entidades y la mejora de las expectativas sobre la actividad económica general.

Por el contrario, en el caso del crédito para la vivienda, el organismo emisor indica en esta encuesta que la demanda es estable. Y aunque el abaratamiento hipotecario con mejores ofertas de los bancos -el tipo medio baja al 2,29% -, las condiciones siguen siendo muy restrictivas en cuanto a la concesión.

¿QUÉ TIPOS DE TARJETAS HAY?

Hay dos. Las tarjetas de débito son un medio de pago al contado. Para usarlas es necesario que haya dinero en la cuenta. En cambio, las tarjetas de crédito sirven para hacer pagos aplazados. Podemos usarlas aunque no tengamos suficiente dinero en el banco, para que los importes no se cargan inmediatamente, sino en un plazo de tiempo pactado.

¿QUÉ VENTAJAS TIENEN?

La ventaja principal es que con las tarjetas no necesitamos llevar dinero en efectivo. Hoy en día casi todo se puede pagar con tarjeta. Los bancos, por su parte, ganan dinero: nos cobran pequeñas cantidades para tenerlas, y también nos cobran intereses cuando nos despistamos y no tenemos suficiente dinero en la cuenta para pagar las deudas de la tarjeta.

SON SEGURAS?

Bastante. Todas las tarjetas tienen un número secreto que sólo conoce su propietario. Si la perdiéramos o nos la quitaran, no la podría usar nadie.

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